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Cómo abordar la enfermedad de una persona significativa con los niños

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Los ma/padres solemos creer que los niños no pueden entender determinadas situaciones de la vida y que ocultarles y no hablarles de sucesos dolorosos que están aconteciendo en la familia es una forma de protegerlos.

Esto es, en principio, un autoengaño. Porque lo que no nos damos cuenta de forma consciente es que, en la mayoría de los casos, las que no somos capaces de afrontar y procesar las emociones y sensaciones que nos provocan esos sucesos tristes y dolorosos somos primeramente nosotras y, partiendo desde ahí, no sabemos cómo responder a las preguntas y demandas emocionales que puedan surgir de nuestros niños. Nadie nos enseñó a gestionar y transitar nuestras propias emociones.

Por otro lado, hay un aspecto importantísimo que no solemos tener en cuenta y es que nuestros hijos están fusionados emocionalmente con nosotras, las madres, o con la figura maternante. Por lo tanto, todo lo que sentimos, vivimos, y casi todo lo que pensamos, ellos lo saben, lo sienten y lo viven como propio.

Es muy común que un bebé llore cuando es la madre la que no puede reconocer su tristeza y llorar. Suele suceder que un niño pequeño enferma cuando es su madre la que no puede expresar y aceptar su furia, su frustración o sus miedos. Ellos sienten milimétricamente cada emoción que recorre nuestro ser y son especialistas en sacar a la luz, mediante síntomas o comportamientos, esas emociones nuestras (y transgeneracionales también) que no pueden ser reconocidas o aceptadas y que permanecen en un plano inconsciente hasta para nosotras mismas.

Por lo tanto, no nombrar lo que sucede o, peor aún, ocultarlo es muy desorganizador para la psiquis de un niño. Porque él sabe que algo sucede, percibe nuestras emociones, vibra el ambiente, pero nada le es explicado, nada le es nombrado y, de esta forma, lo que el niño siente y percibe no coincide con lo que el niño escucha. De esta manera su psiquismo se altera, se desordena y es algo muy perturbador para él.

Porque el niño nunca piensa que sus padres se están equivocando o que lo están haciendo mal. Tampoco tiene la capacidad intelectual de poner palabras a eso que intuye o percibe

Entonces, lo primero que el niño aprende es a desconfiar de sus percepciones, a creer que lo él siente y observa no es correcto, porque no es nombrado y, como no es nombrado, no es, no existe y es enviado a la sombra, reprimido y olvidado para la consciencia.

Por esto es tan importante nombrar, poner palabras y organizarle verbalmente al niño lo que está sucediendo, ya que lejos de protegerlo, si no lo hacemos lo estamos desregulando.

¿Y cómo hago para nombrarle algo doloroso? 

¿Cómo le digo que su papá está enfermo? 

¿Cómo le hablo de la muerte de su abuelita sin ponerme a llorar?

Así, simplemente nombrando lo que es, de la forma más sencilla, simple y honesta que podamos. Nombrar los hechos y nombrar lo que eso nos provoca a nosotros, ponerle palabras a eso que también pueden estar sintiendo ellos al respecto, llorar juntos por eso que sucede si es necesario.

Si hacen más preguntas, ampliamos, sino solamente nombramos el hecho en sí mismo. Cada niño pregunta hasta dónde es capaz de entender y procesar.

  • Podemos ayudarnos con libros que hablen del tema en cuestión,
  • podemos usar títeres para hablar de eso y que ellos lo puedan poner en el juego simbólico para procesarlo.
  • Podemos proponerles hacer un dibujo donde expresen lo que sienten o que dibujen sus deseos de recuperación de la persona enferma.
  •  Podemos jugar juntos al doctor y que él nos cure.
  •  Podemos escribir juntos una carta para la persona enferma que tanto queremos.

Hay infinidad de posibilidades que ayudan a transitar el dolor y darle cauce, eso sí, lo que no podemos evitar es que lo sientan.

Mostrarles cómo expresamos y gestionamos nuestras emociones les ayudará a ellos a expresarse y transitar sus emociones desde pequeños hacia la edad adulta.

Nombrarles la verdad de lo que sucede les organiza internamente y les hace entender, porque eso que sienten e intuyen coincide con lo que se dice. Les quita el sentimiento de culpabilidad que suelen sentir los niños frente al malestar de sus padres. Les ayuda a confiar en sus percepciones, a ver que son correctas, y eso eleva su autoestima.

Es cierto, no vamos a poder impedir que sientan, pero es que de todos modos ya lo sienten a través de la fusión emocional que tienen con nosotros. Pero si no lo nombramos, no lo organizan en su consciencia y tampoco les enseñamos a gestionar sus emociones.

Nombrarles la verdad es vital para que puedan estructurarse internamente. 

No hay nada que perder, es todo ganancia emocional.

 

Karina Donantueno.

2 comentarios en «Cómo abordar la enfermedad de una persona significativa con los niños»

  1. Tengo una hija de 7 años y estoy viviendo una situación sumamente difícil…. descubrí que mí padre abuso de mis hermanas, por lo tanto tengo contacto cero pero me hija me pregunta por sus abuelos…como le explico está situación de que no los verá nunca más???

    1. Acá hay algo muy importante antes de nombrarle a tu hija el porqué no verá más a sus abuelos, al menos mientras sea menor de edad y tú sostengas esa decisión. Lo primero que sería necesario y muy importante es que vos puedas ordenar todo eso que sucedió en tu infancia, ya sea con tus hermanas, pero seguramente hay sucesos que te ocurrieron a ti que todavía no los tienes claros. No digo que tú necesariamente hayas sido abusada físicamente, pero sí sufriste abuso emocional como mínimo. Si tú no puedes ordenar y saber plenamente qué fue lo que pasaste, desde dónde te pasaron esas cosas, te será muy difícil poder nombrar la verdad a tu hija. Que, claro está, esa verdad se la dirás con las palabras y el nivel de entendimiento adecuado a su edad.
      Es un tema bien sensible que, en mi opinión, es bueno que lo puedas revisar con un profesional que esté entrenado para ver y ayudarte a ver, lo que viviste y no está organizado totalmente en tu consciencia.
      Si esto no se hace y no se nombran las cosas, toda esa sombra de lo que viviste tú y tu clan lo heredarán tus hijos, ya sea que vivan experiencias similares u opuestas, o que sea algo que ellos tengan que darle luz más adelante. Como bien dicen las constelaciones familiares de Bert Hellinger, todo lo que tiene su lugar, lo que no se le pone luz del árbol familiar, pugna por ser liberado en las siguientes generaciones.
      Resolviendo tú este tema, le dejas el camino libre a las generaciones venideras.
      Con BioArteterapia se puede acceder a todas estas memorias inconscientes. Si te resuena trabajarlo conmigo, aquí estoy para acompañarte. Es un tema que puedo abordar desde mi experiencia profesional, pero también desde mi vivencia personal.
      Te abrazo fuerte!

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