Es la décima edición de este taller que fue presencial
“La música con tu guía me ayudó a relajarme y sacar cosas que no quería admitir.”
“Siempre pensé que mi infancia había sido feliz… ¡Y no! Mi cuerpo lo cuenta”
“Pude darme cuenta el por qué de mis gritos y golpes hacia mi hijo y, lo más importante, dejar de hacerlo”.
“Conecté con mi niña, me relajé y pude darle nombre a sentimientos que no tenía registrados. Regresé a ver a mis hijos de una manera más viva”.
“Me di cuenta del gran amor que me tengo a mi misma y cómo a partir de ese amor, puedo amar a otros con mayor calidad”.
Eso es algo de lo que dicen espontáneamente quienes participaron, no es lo único, está claro
“Fue muy emotivo, es reencontrarme de a poco con lo que soy”
“Vibré con una emoción que hace tiempo no experimentaba”
“Me sentí libre, viva, feliz”
“Vi a mi niña interior, estaba bella, sonriente, me abrazaba mucho y me observaba cómo era hoy mujer, la abracé mucho y caminamos durante todo el curso”
Podría seguir, pero no te quiero aburrir con el después, Mejor te muestro el antes:
“Hago todo lo contrario que mi mamá”
“Yo lo dejo hacer todo lo que a mí no me dejaron, siempre le pregunto qué quiere, que ella elija”
“Con mi nena mayor siento rechazo, pero con la más chiquita la pude dejar tomar teta todo lo que quiso, comer libremente con sus manos, movimiento libre. Sin embargo con la mayor todo me molesta, le exijo que sea independiente, tranquila”.
“Mis hijos fueron muy independientes desde chiquitos, ellos solos quisieron tener su espacio e irse a dormir en su cuarto”.
“Mi nena dejó la teta solita a los 9 meses”.
Cosas que dicen las personas antes de entrar en mis procesos, cuando todavía la mirada es adultocéntrica y acotada y festejamos la sobreadaptación de los niños, por ejemplo
Cuando aplaudimos procesos que van en contra de lo fisiológico, no tenemos mala intención, son años de estar nadando en la ceguera
Como dice: Laura Gutman en su libro Una civilización niñocéntrica:
“En la infancia tendríamos que habernos sentido amados, seguros, confortables, atendidos, respetados y comprendidos… por otro. Si mamá no se hace cargo, entonces en lugar de relajarnos en el amor, vamos a desplegar mecanismos de supervivencia, que es el instinto superlativo. Esa lucha por la supervivencia dejará a un costado cualquier circunstancia relacionada con el placer y el goce… cortando los lazos con nuestro propio mundo interior, para no sufrir”.
Una noticia que a lo mejor te sorprende, es que la madre que hoy sos
Se fue gestando en las vivencias de la niña que fuiste
Especialmente en las vivencias que no recordás conscientemente
Imaginate este escenario:
Vos en casa. Niño que te pide jugar. Venís contenta, te sentás, a los minutos recordas que hay ropa para lavar. Le decís que te espere.
Niño reclama. Vos colgando la ropa, aprovechás a adelantar el almuerzo.
Niño grita. Vos que le pedís que no grite.
Hasta ahí todo normal. Parece.
Niño viene y te pega unas patadas. Vos le decís que porque te pega.
Niño llora y se tira al piso. Vos levantás la voz. Tus músculos se retuercen. Le decís que es agresivo.
Tu cuello te hace saber que las cosas no están bien así.
Pero insistís, vos, con la atención en el berrinche, en la ropa, en la comida.
Un fuego adentro quema.
Estás agotada. Esto es diario.
Eso es lo que nos provoca dar presencia a nuestros hijo/as.
A veces nos provocan rabia, desborde, impaciencia…
Desprecio.
Él sigue esperando a que te sientes a jugar, pero tu mente ya no registra eso.
Ahí están, actualizando nuestras vivencias infantiles.
De golpe sentimos ese vacío en el pecho, ese vacío emocional
O nos hierve la sangre de rabia, de frustración.
Y nos damos cuenta que jugar, tenerle paciencia, dar presencia a este niño
NOS DUELE
Porque nosotras no recibimos eso.
Porque nosotras nos sentíamos terriblemente
solas
desamparadas
desatendidas
aterradas
devoradas
violentadas
Y hoy, la maternidad, nos trae de nuevo todo eso que creíamos enterrado para siempre.
Pero te tengo una buena noticia:
Dar lo que no recibimos duele, pero nos sana
Y sí, con esto quiero decirte que vamos a ir ahí a ver con claridad, para que después seas tú quien decida, y no tu automático.
A eso me refiero con tomar las riendas.
Y eso lo podrás hacer tú, sólo necesitas de mi mano para ir segura y confiada a ver lo que nadie quiere ver.
La cantidad de motivos que vas a ver en este taller,
Las cosas que van a hacer clic en tu interior, las cosas que te harán “ajá!”
Las lágrimas que te anunciarán que estás conectando,
La emoción y el deseo de reencuentro con la niña que fuiste, además del después,
harán que los 99USD que sale el taller sea una cifra muy bien invertida en ti, como esos regalos mágicos que deseamos darnos a toda costa, porque MERECEMOS todo lo bueno.
¿Qué incluye el curso?
- Presentación
- Primero conectemos con tu niña
- El diseño humano y que nos pasó cuando fuimos niños
- ¿Por qué mi hijo me desborda? ¿Por qué lo siento demandante?
- Vamos a detectar juicios y creencias que nos limitan
- La madre que hoy soy se fue gestando en las vivencias de mi infancia
- ¿Cómo ser la madre que mis hijos necesitan?
- Ejercicio vivencial para que descubras qué necesitás sanar
- Nunca es tarde para sanarnos y dar presencia a nuestros hijos
- ¿Y por dónde empiezo?
- Conclusión
- Bonus para acariciar tu alma
¿Cómo funciona? ¿Cómo lo compro?
- Ingresas al link del curso
- Pones los datos y pagas
- Recibes un email con instrucciones de acceso.
- Con la compra recibes un regalo: en una fecha a definir (en un lapso de 3 meses aproximadamente), se hará una sesión online en vivo de una hora y media para preguntas y respuestas sobre el taller, dudas o temas que se pudieron abrir con los ejercicios. Las primeras 10 mamás que adquieran el taller tendrán acceso gratuito a esa sesión online en vivo. El resto podrá acceder a la sesión en vivo pagando 33 dólares.
BONUS: Quienes recomienden el taller a una mamá amiga y ésta lo compre tendrán la posibilidad de tener una sesión individual bonificada de 30 minutos para que veamos temas personales o inquietudes que se pudieron abrir con el taller.


Victoria Cuevas –
Pude soltarme y moverme como nunca antes lo había hecho, disfruté cada canción y me dejé llevar, lloré, reí, recordé, perdoné y comprendí muchas cosas que tenía guardadas.
Ana García Navarro –
Me sentí viva, libre, feliz. Empecé a sentir mi cuerpo, a fluir, a disfrutar, a compartir, a sentir tu cariño y tu luz junto a mí. Me abracé, me quise más y me sentí plena.
Lucy Cuevas –
Vibré con una emoción que hace tiempo no experimentaba. Conecté con mi niña, me relajé y pude darle nombre a sentimientos que no tenía registrados. Regresé a ver a mis hijos de una manera más viva.
Iva Hernández –
Me acompañaste a darle voz a mi alma. Recomiendo tu taller para explorar y vivenciar dándole lugar y sentido a nuestro Ser.
María Flora Trejo Torres –
Vi a mi niña interior, estaba bella, sonriente, me abrazaba mucho y me observaba cómo era hoy mujer, la abracé mucho y caminamos durante todo el curso. Sonreía y yo la veía con mucha ternura, está feliz y yo más!
María Grau Gascón –
Tus propuestas me llegaron y me permitieron darme cuenta de diferentes aspectos que no tenía conscientes. Soy arteterrapeuta formada aquí en España y me sorprendió tu propuesta.
Natacha Ledesma –
Conectás con tu esencia, con tu Ser, con el cuerpo. Transformás sombra en luz. Gracias, gracias, gracias.